Entre los miembros del Cuarteto del Sonido, Jirobo se destacaba por su tranquilidad, sensatez y parquedad. Se comportaba con una firme compostura y casi nunca perdía los estribos. Con sus compañeros era invariablemente cortés, y le molestaba enormemente el lenguaje grosero y poco femenino de Tayuya — por cada maldición la reprendía de inmediato. Sin embargo, el propio Jirobo sufría de un apetito insaciable, siempre quería comer y llamaba a la absorción de chakra enemiga «comida». Este hábito a menudo ralentizaba al equipo. Hacia los oponentes era extremadamente arrogante y los llamaba «basura», como el resto del Cuarteto. En combate le gustaba provocar al enemigo, por ejemplo, humillaba sin cesar a Choji, burlándose de él llamándolo gordo. Tras su aparente severidad se escondía un peculiar sentido del honor: despreciaba sinceramente a Shikamaru por estar, según parecía, dispuesto a traicionar al equipo. Fueron precisamente estas palabras, dichas sobre su amigo, las que despertaron en Choji una furia nunca antes vista. Jirobo no carecía de sentido del deber y siempre actuaba en interés del grupo. Fuera del combate, mantenía una hosca impasibilidad. Consideraba su monstruosa fuerza física como algo natural.