Sakon se distinguía por un carácter malvado, arrogante y burlón, siempre provocaba a sus enemigos y disfrutaba del combate, alargando deliberadamente la pelea. Se consideraba el más fuerte y rápido de los Cuatro y no perdía oportunidad de presumir ante los demás. Ukon, por el contrario, era más irritable e impaciente, a menudo reprendía a su hermano cuando este se entretenía jugando con el oponente. A pesar de la diferencia de temperamentos, los gemelos se llevaban muy bien y actuaban como una sola unidad. Sakon reconocía la superioridad de Ukon y obedecía sus órdenes. Ambos hermanos miraban a sus enemigos con extremo desprecio y los llamaban «basura». Sakon tenía la costumbre de esperar y torturar al objetivo, mientras que Ukon prefería acciones rápidas y decisivas. Su arrogancia estaba respaldada por una fuerza real, lo que hacía que el dúo fuera extremadamente peligroso. Trataban a sus compañeros con la misma rudeza, pero dentro del grupo respetaban la subordinación. Cualquier muestra de debilidad solo provocaba su burla. Ambos eran extremadamente rencorosos y nunca perdonaban las ofensas.