El usuario crea uno o varios clones a partir del agua del entorno. Estas copias son físicamente reales, pueden interactuar con lo que les rodea y emplear las mismas técnicas que el original. Sin embargo, la fuerza de cada clon es solo una décima parte de la fuerza del creador. Con daño suficiente, el clon vuelve a convertirse en agua. Los clones no pueden alejarse mucho del usuario, lo que hace de la huida un método eficaz de defensa contra ellos. A pesar de ello, son útiles para apoyar y distraer, y también pueden servir como masas de agua móviles para otras técnicas acuáticas. La técnica es originaria de Kirigakure y los shinobi de esa aldea la emplean con bastante destreza en combate.