Hataké Kakashi es una persona de carácter complejo y contradictorio, que combina una aparente descuidade con una profunda reserva interna. Externamente da la impresión de ser un shinobi relajado e incluso perezoso, que suele llegar tarde a las reuniones y recibe a sus alumnos con una leve burla. Sin embargo, tras esta máscara de pereza se esconde una aguda observación, un intelecto sobresaliente y la capacidad de tomar decisiones tácticas complejas de forma instantánea en situaciones críticas.
Kakashi prefiere mantener distancia de los demás, raramente permitiéndose expresar emociones abiertamente. Esta cerradura emocional es consecuencia de profundos traumas psicológicos sufridos en su juventud: la muerte de su padre, de su mejor amigo Obito y de su amada Rin, y luego la muerte de su maestro Minato. La pérdida de sus seres queridos le enseñó a valorar la vida de sus compañeros por encima de cualquier orden, lo que se convirtió en la base de su filosofía: «Quienes violan las reglas son basura, pero quienes abandonan a sus compañeros son peores que la basura».
A pesar de su sangre fría en combate, Kakashi posee un sentido del humor fino, que se manifiesta en su amor por los ligeros novelas románticas «Icha Icha Paraíso», que lee incluso durante conversaciones serias. Este extraño pasatiempo sirve para él como una forma de aliviar la tensión y mantener su espacio personal. Sin embargo, cuando es necesario, puede demostrar una sabiduría excepcional y un talento pedagógico, sabiendo encontrar el enfoque para cada alumno y desarrollar su potencial mediante una combinación de estrictitud y confianza.
Kakashi es un shinobi de Konoha devoto, dispuesto a sacrificarse por la aldea, pero nunca a desperdiciar vidas en vano. Su liderazgo se basa no en la autoridad, sino en el respeto y el ejemplo personal. Prefiere actuar con reflexión, evitando actos impulsivos, aunque en momentos raros puede permitirse mostrar irritabilidad o sarcasmo. Con los años su carácter se ha suavizado: ha aprendido a abrirse a las personas, a reconocer sus propias debilidades y a encontrar alegría en las cosas sencillas — la amistad de sus alumnos, la tranquilidad de la aldea, el deber cumplido honestamente.