En modo sabio, Kabuto está definitivamente convencido de que se ha convertido en un «ser perfecto», superando a Orochimaru. Habla de sí mismo como de un dragón que ha mudado la piel de serpiente. Su confianza en sí mismo alcanza su cenit: se considera el más cercano al poder del Sabio de los Seis Caminos. Busca el reconocimiento sin concesiones y está dispuesto a destruir a cualquiera que se interponga en su camino. En la conversación con Itachi y Sasuke intenta manipularlos, encontrando puntos en común, recuerda la traición de Konoha, la falsa identidad. Pero cuando su superioridad se pone en duda, cae en la desesperación y comienza a vacilar entre el orgullo y la incertidumbre. Kabuto sigue conservando su cautela y genio táctico, empleando las habilidades del Quinteto del Sonido, Jūgo y otros. Sin embargo, su mente está nublada por la obsesión de convertirse en alguien nuevo, y no puede aceptarse tal como es. Es precisamente esta ceguera interna la que lo hace vulnerable al Izanami. A pesar de todo, sigue dirigiéndose a Orochimaru con respeto («-sama»), lo que muestra su incapacidad para romper definitivamente los lazos con su pasado.