Han poseía un carácter vivo y directo, y pocos lo veían sin su gesto favorito — la mano derecha siempre permanecía dentro del kimono. Al encontrarse con Naruto Uzumaki en la conciencia común de los colas, mostró amabilidad y serena contención, sin sombra de tensión, presentándose junto a su bestia Kokuo. Él sinceramente creía que el entendimiento entre jinchuriki se había vuelto posible solo gracias a la forma en que Naruto cambió su trato con Kurama y Son Goku. En el campo de batalla, Han actuaba con escalofriante frialdad — sus movimientos precisos y su imperturbabilidad infundían miedo, dominando la voluntad del oponente incluso antes del encuentro directo. Ni el odio ni la ira le eran propios; no mostraba desesperación ni alienación, que a menudo atormentaban a otros portadores de colas. El guerrero quedó para siempre en la memoria como aquel que trajo innumerables victorias a Iwagakure, ganándose el apodo de «ninja de vapor». Su manera directa de comportarse eliminaba la distancia, y su costumbre de mantener la mano oculta solo añadía misterio. Exactamente esta imperturbabilidad y su integridad interna hacían de Han una figura tan memorable.