Incluso siendo devuelta de entre los muertos y privada de libre albedrío, Fuу conserva destellos de su naturaleza alegre y despreocupada. Cuando Naruto penetra en la conciencia colectiva de las bestias de cola, ella se comporta amablemente, recuerda con una sonrisa los últimos momentos de Son Goku y Roshi antes del sellado y se presenta alegremente junto a su bestia de cola Chōmei. Sin embargo, bajo el control de Tobi y con los receptores de chakra implantados, sus acciones se vuelven mecánicas y coordinadas — ya no es una habladora impulsiva, sino un arma obediente con un único campo de visión a través del Rinnegan. No obstante, el alma de Fuу dentro del cuerpo resucitado sigue siendo amable y abierta, lo que se manifiesta en el momento del encuentro con Naruto: ella no muestra hostilidad ni odio, sino más bien curiosidad y alegría al comunicarse con otro jinchūriki. Su frase emblemática «En el diccionario de Fu no existe la palabra «derrota»» ahora suena amarga — pues ya fue derrotada, asesinada en vida.