Cadenas del Camino Exterior, que utilizan el poder del Rinnegan. El usuario materializa cadenas de chakra que atan a cualquiera al que tocan. Obito afirmaba que la fuerza de estas cadenas superaba con creces a la que tenía el Camino Exterior de Nagato. Sobre las cadenas yace un sello maldito que suprime el poder de las bestias con cola, y su contacto causa un dolor atroz.
Obito conectaba tales cadenas a través de receptores negros implantados en los cuerpos de sus Seis Caminos del Dolor, convertidos en jinchūriki temporales. Al liberar las cadenas de los receptores y conectarlas con su palma, podía encadenar y suprimir a las bestias con cola si estas se resistían al control. Cuando Naruto quedó en las fauces del Cuatro Colas, Obito intentó arrastrar a la bestia hacia su cuerpo con estas cadenas. Dentro de la conciencia de las bestias también actuaban las cadenas; cuando se extraían los receptores, su lugar lo ocupaba una gran cadena que conducía directamente a la Estatua Demoníaca del Camino Exterior, lo que permitía sellar rápidamente a las bestias de vuelta en la estatua.
La propia Estatua Demoníaca puede emitir cadenas de chakra por la boca. Madara, al recuperar el Rinnegan y tomar el control de la estatua, hizo que esta liberara cadenas con puntas en forma de cabezas de dragón. Estas cadenas encadenaron y sellaron al instante a las nueve bestias con cola, envolviéndose alrededor de sus cuellos como collares y arrastrándolas hacia la estatua. Son capaces de extraer a las bestias con cola de los cuerpos de los jinchūriki y de impedirles cancelar el Modo Bestia con Cola. Las cadenas cortadas se regeneran con facilidad.