La técnica permite cambiar la apariencia del objetivo hasta hacerla irreconocible, aumentando su cuerpo. Para ello, el usuario, que posee el Ketsurugan, afecta a la sangre rica en hierro del organismo del objetivo, haciendo que se expanda. El cuerpo del objetivo adopta una forma más grande, ocultando por completo su verdadera apariencia. Para volver a su estado original, el objetivo debe cortarse las muñecas (como una de las formas de perder sangre) y liberar el exceso de sangre.