El usuario forma con chakra largos cristales afilados de color rosa. Estos cristales se disparan contra el objetivo a muy alta velocidad y lo alcanzan con precisión de centímetros. Como en el ejemplo de Kabuto, ella lo atrapó con multitud de agujas y ningún cristal lo dañó. Además de las agujas grandes, también se pueden crear cristales más pequeños que sirven de trampa: rodean al oponente y no le permiten moverse.