Esta técnica invoca una cámara de tortura de hierro alrededor del usuario y su enemigo. Primero, cuatro cadenas capturan las extremidades del oponente. Luego, las paredes de la celda aparecen en el suelo y se ensamblan rápidamente, encerrando al objetivo en su interior. Para finalizar, una gran estatua cae sobre la celda desde arriba, y la estructura queda firmemente envuelta en cadenas. En el suelo de la cámara hay engranajes que se pueden girar para tensar el lazo enrollado alrededor del cuerpo de la víctima. El usuario es capaz de controlar la fuerza de los engranajes mediante sellos y chakra, usándolos para la tortura y el interrogatorio. También siente el dolor de la víctima. La técnica actúa dentro de una distancia corta.