El usuario satura el cabello con chakra y cambia su forma. Este se endurece, se vuelve afilado como púas metálicas y se alarga hasta tal punto que puede envolver el cuerpo. Se obtiene a la vez una capa protectora y una barrera espinosa. Atacar a dicho usuario en combate cuerpo a cuerpo es arriesgado: si la técnica se activa en respuesta a un golpe ya iniciado, el atacante mismo termina chocando contra las púas. Sin embargo, la cobertura no cubre todo el cuerpo por completo, por lo que algunas zonas permanecen vulnerables (aunque esto debería ser regulable)