En este período, Tenzo gradualmente se aleja de la disciplina sin alma de la 'Raíz', pero aún conserva muchas características del agente entrenado: es serio, poco hablador, siempre listo para el combate y no muestra emociones excesivas. Sin embargo, dentro de él ya está gestándose la humanidad: comienza a valorar a sus compañeros de escuadrón, especialmente a Kakashi, a quien respeta como maestro. Tenzo ya no ve a los aliados como material desechable. Muestra curiosidad por el mundo que lo rodea, aunque externamente permanece tranquilo y sereno. Su principal motivación es servir a la aldea y corresponder a la confianza del Tercer Hokage, quien le dio una segunda oportunidad. Aún lleva en la lengua el sello maldito de Danzo, que le impide hablar sobre los secretos de la 'Raíz', pero esto no le impide ser leal a Konoha. En el escuadrón, rápidamente gana la reputación de un luchador fiable y de sangre fría. En la comunicación con Kakashi, aprende a confiar y hasta a mostrar un poco de humor, aunque él mismo permanece contenido.