En su estado resucitado, Utakata carece de libre albedrío y actúa como una pieza muda de Tobi, obedeciéndole a Obito a través de los receptores de chakra. Sin embargo, su verdadera esencia — un joven tranquilo, reflexivo y elegante — no desapareció por completo, sino que solo está oculta tras los ojos vacíos de la marioneta. En breves momentos, cuando su conciencia atraviesa el control, él sigue siendo él mismo: sereno, poco hablador, pero capaz de sentimientos sinceros. Durante la conexión mental con Naruto, habla abiertamente de Hotaru, lamenta cómo resultó todo y agradece que lo hayan escuchado — esto muestra su profundidad interior y capacidad de reflexión. Recuerda su juramento de no depender del poder de los bijuu, pero la guerra lo obliga a violarlo. Cuando Naruto entra en la conciencia unida de las bestias de cola, Utakata (junto a Saiken) se presenta con calma y dice que prometieron a Son Goku entregarle algo importante a Naruto — esto muestra que no ha perdido ni la razón ni la memoria.