En el segundo nivel del sello maldito, Sakon y Ukon actúan aún más despiadada y agresivamente, entregándose por completo al deseo de destruir al enemigo. Su arrogancia y desprecio hacia el oponente se intensifican, y su crueldad natural sale a la superficie. Sakon, orgulloso de su fuerza, continúa burlándose de la víctima, pero ahora no está tan enfocado en un juego prolongado como en un asesinato rápido y doloroso. Ukon conserva su carácter impaciente y apresura a su hermano, exigiendo una ejecución inmediata. Sus acciones se vuelven más agresivas y directas, no pierden tiempo en conversaciones innecesarias. A pesar de su apariencia bestial, ambos conservan la cordura y son capaces de coordinar ataques, usando tanto el kekkei genkai como la habilidad de penetrar en el cuerpo ajeno.