Tras su fuga, Mizuki demuestra un arsenal expandido, dominado durante su encarcelamiento. Utiliza el Elemento Tierra, que le permite hundirse en el suelo y extender sus extremidades para un ataque sorpresa. Está entrenado en la supresión de chakra, ocultando completamente su presencia, y al mismo tiempo es capaz de detectar el chakra del enemigo. En su arsenal aparece el Asesinato Silencioso, que le permite acercarse sigilosamente y asestar un golpe mortal. También usa la Modificación Corporal Suave — deslizarse a través de espacios estrechos — y controla una marioneta simple, combinándola con un genjutsu para rematar al objetivo a distancia. Sin embargo, la principal adquisición es el Sello Maldito de la Bestia. Al consumir la poción preparada, se transforma en un gigante musculoso con una fuerza y velocidad enormes, y con una activación posterior, en una criatura similar a un tigre con aún más poder, pero con movilidad reducida. Sin embargo, la fórmula es imperfecta: tras su uso, sus células comienzan a descomponerse, convirtiéndolo en un anciano decrépito.