Iruka es una persona con un corazón grande y tierno, lo que se manifiesta especialmente en su trato con los estudiantes. No es de los que levantan la voz sin razón, pero cuando la situación requiere severidad, se vuelve inflexible. Su amabilidad no significa debilidad: está dispuesto a arriesgar su vida para proteger a los niños, incluso si no le obedecen.
Dado que perdió a sus padres en la infancia, entiende bien lo que significan la soledad y el anhelo de reconocimiento. Por eso no aparta a Naruto, sino que no ve en él un "monstruo", sino al mismo niño solitario que él una vez fue. Esta capacidad de empatía le permite notar cosas que otros adultos pasan por alto.
Posee un fuerte sentido del deber y del honor. Incluso después de saber que su viejo amigo Mizuki había traicionado la aldea, Iruka intenta hacerlo entrar en razón, con la esperanza de que el fuego de la voluntad aún esté presente en él. Cuando queda claro que la amistad fue una mentira, encuentra la fuerza para dejar atrás el pasado.
Iruka cree que el futuro de la aldea reside en sus niños, y trata a cada estudiante como parte de su familia. Nunca aspiró a altos rangos o fama, aunque tenía el potencial de convertirse en un Jonin o incluso en un miembro del ANBU. Su vocación es educar a la nueva generación, y se dedica a ello por completo.
Incluso ante la guerra, permanece calmado y mantiene la confianza en sus estudiantes. No participa en grandes batallas, pero hace lo que mejor sabe hacer: cuidar de aquellos que aún no están listos para la lucha, y recordarles que sus vidas son más importantes que cualquier hazaña heroica.