La amistad con Yahiko y Nagato es para ella el sentido de su existencia en un mundo duro, lleno de guerras y destrucciones. Está dispuesta a ir por ellos hasta los últimos sacrificios, aunque prefiere no anunciar su devoción con palabras, sino demostrarla con sus acciones. En sus relaciones con Nagato se siente una especial calidez — ella se preocupa sinceramente por su salud y estado emocional, convirtiéndose frecuentemente en el nexo de unión entre él y el decidido Yahiko. Konan posee una delicada organización interna — su pasión por el origami refleja su deseo de transformación, la capacidad de crear algo hermoso y complejo a partir de lo simple. Este pasatiempo también le sirve como forma de relajarse y distraerse del peso de la vida en una aldea destruida. En combate, demuestra una gracia y frialdad inusuales, prefiriendo las tácticas a distancia al combate cuerpo a cuerpo. Su paciencia y serenidad le permiten esperar el momento adecuado para atacar, sin dejarse provocar por el enemigo.