Kakuzu se caracteriza por su extrema mercantilismo y considera el dinero como la única cosa confiable en el mundo. Él evalúa cualquier asunto exclusivamente desde el punto de vista del posible beneficio y no está inclinado a gastar esfuerzos en lo que no traerá ganancias. En Akatsuki, cumple el papel de tesorero, financiando con diligencia las operaciones de la organización. Kakuzu no cree en la inmortalidad en un sentido místico y considera su habilidad solo como un medio para prolongar la vida. Es impaciente y no tolera rituales largos o discursos vacíos, especialmente por parte de su compañero. A pesar de ello, Kakuzu es calculista y cauteloso, nunca se lanza a la batalla temerariamente. Sus explosiones de ira ocurren frecuentemente y a menudo terminan con la muerte de los que lo rodean. Con Hidan, solo coexiste porque este último no puede ser asesinado, lo que significa que su compañero soporta su temperamento. Kakuzu es capaz de apreciar a un oponente inteligente, como lo hizo con Kakashi y Shikamaru. Respeta la fuerza, pero no venera las leyendas pasadas, recordando su combate contra el Primer Hokage como un hecho biográfico. A pesar de su avaricia, es disciplinado y obedece las órdenes directas del líder de Akatsuki. La traición de su aldea natal le ha generado un profundo odio hacia Takigakure. Rara vez se afianza a las personas y olvida fácilmente a aquellos por quienes no se haya asignado una recompensa. Kakuzu es pragmático hasta el cinismo y carece de ilusiones sobre la naturaleza humana. Su lema vital es: «Si está preparado, no habrá pena».