Gozu era todo lo contrario a su impulsivo hermano: actuaba con prudencia y sangre fría, prefiriendo no dejarse llevar por las emociones. En combate mantenía la calma y la calculación, sin permitir que la ira nublara su mente. Era él quien solía marcar el ritmo de los ataques conjuntos y coordinaba las acciones de la pareja. A pesar de su lealtad a Zabuza y su disposición a hacer el trabajo sucio, no era un fanático y evaluaba la situación con serenidad. Trataba a los enemigos sin odio personal, pero tampoco con una pizca de piedad — simplemente como un objetivo que debía eliminar. Su paciencia y autocontrol lo convertían en un oponente peligroso, capaz de esperar en una emboscada durante horas.