En la transformación completa, Juugo pierde completamente el control de sí mismo y se convierte en un asesino despiadado. Su mente es arrasada por una sed de destrucción incontrolable, y deja de distinguir entre aliados y enemigos. En este estado, solo actúa por instinto y no por decisiones racionales. Su voz cambia, volviéndose grave y distorsionada. A diferencia de la transformación parcial, donde conserva la capacidad de pensar y obedecer órdenes, aquí ataca todo lo que ve, sin importarle las consecuencias. Esta forma es una consecuencia directa de su habilidad de clan para absorber energía natural: cuando esta se vuelve excesiva, su cuerpo se reestructura involuntariamente en modo de combate y su mente se desconecta. La única manera de detenerlo en este estado antes era la voluntad de Kimimaro, y después, la de Sasuke, quien con su intención asesina o su Sharingan podía suprimir el ataque. Sin un factor externo que lo contenga, Juugo en su transformación completa representa una amenaza para cualquier ser vivo cercano.