Darui posee un carácter ligero, incluso perezoso, y expresa su actitud hacia la mayoría de las cosas con su frase favorita «aburrido». Su manera de hablar, lenta y arrastrada, corresponde plenamente al significado de su propio nombre. No obstante, tras su aparente pereza no se esconde la inacción: cuando es necesario, se lanza a defender a sus camaradas sin la moindre vacilación. Es extremadamente cortés y tiende a disculparse no solo por sí mismo, sino también por los errores ajenos, a veces sin siquiera darse cuenta de que lo está haciendo. Su lealtad al Cuarto Raikage es absoluta, y él le llama cariñosamente «jefe», sin usar tratamientos ceremoniosos. El Raikage le corresponde de la misma manera, considerándolo su mano derecha, y Darui protege fervientemente el honor del líder tanto con palabras como con hechos. A pesar de su aspecto relajado, es una persona comprensiva y paciente, dispuesta a justificar el retraso de otro Kage por ocupaciones familiares. En combate, Darui está totalmente concentrado, evalúa objetivamente las fuerzas del enemigo y no duda en emplear la astucia. Respeta a los oponentes dignos, incluso si tiene que enfrentarse a ellos, y no cae en vana fanfarronería. Su autocrítica le ayuda a aceptar sus propias debilidades —por ejemplo, el hábito inesperado de disculparse cada minuto—. Incluso en una situación crítica mantiene la calma, advirtiendo a sus camaradas del peligro y exhortándolos a no actuar imprudentemente. En el trato personal permanece sencillo, ajeno al histrionismo de un guerrero, sabiendo valorar el descanso después de la batalla. Ese equilibrio entre la apatía exterior y el valor interior lo convierte en un sostén fiable para toda la Aldea Oculta de la Nube.