A es una persona irascible, directa e inquebrantable en sus convicciones. Cree que en el mundo ninja sobrevive el más fuerte, y que la historia de la humanidad es una interminable serie de guerras donde los débiles inevitablemente serán aplastados. Esta filosofía lo convierte en un líder duro e intransigente que no tolera objeciones y está acostumbrado a resolver los asuntos por la fuerza. Sin embargo, tras la rudeza exterior se esconde una profunda devoción por quienes considera su familia, especialmente por su hermano adoptivo B. Para proteger a su hermano está dispuesto a todo: le prohíbe transformarse completamente en un bijū, lo aísla en la aldea, y cuando Akatsuki secuestra a B, entra en furia y exige la convocatoria inmediata de los cinco Kage.
No es propenso a la diplomacia y a menudo actúa por impulsos, lo que se manifiesta en sus enfrentamientos con Sasuke y en sus disputas con otros Kage. Sin embargo, es capaz de reconocer la fuerza y el talento de los demás: después de que Naruto esquiva su golpe en igualdad de condiciones, A lo reconoce como digno y le permite participar en la guerra. Respeta a quienes actúan en lugar de inclinarse, y él mismo nunca pide clemencia. Incluso habiendo perdido un brazo, no muestra debilidad, afirmando que le queda el otro brazo, así como su «segunda mano derecha»: su leal asistente Darui. En combate es impetuoso e incluso se alegra de poder «soltarse por completo» cuando finalmente llega al frente. A pesar de su aparente dureza, hacia el final de la guerra se contagia de la idea de Naruto y reconoce que el futuro de la paz puede ser diferente a una interminable serie de batallas.