Técnica de la Maldición: Sangre que Gobierna la Muerte es el ritual de Hidan en el que une su cuerpo con el de la víctima. Para que todo funcione, deben cumplirse dos condiciones. Primero, Hidan dibuja en el suelo con su propia sangre el símbolo de Jashin y se coloca en su centro. Luego debe conseguir sangre del objetivo y beberla. Después de esto, la piel de Hidan se vuelve negra, aparecen marcas blancas y comienza a parecerse a un esqueleto. A partir de ese momento, todo lo que le ocurre al cuerpo de Hidan se repite en la víctima: un rasguño en su brazo se traduce en un rasguño en el cuerpo del enemigo, y un golpe de cuchillo en el corazón, en el mismo golpe para el objetivo.
Mientras Hidan permanezca dentro del círculo, el vínculo no puede romperse. Si lo derriban o lo sacan fuera del símbolo, la maldición se desactiva temporalmente y la víctima vuelve a estar a salvo. En esencia, en este estado Hidan se convierte en un muñeco vudú viviente, y su inmortalidad le permite infligirse cualquier herida, incluso mortal, sin miedo a morir.