La técnica produce un enorme huracán envuelto en llamas si se usa en combinación con una técnica de fuego. El usuario crea una corriente de aire que se descompone en varios torbellinos pequeños. Luego, esos torbellinos se combinan con la técnica de fuego, que traza un círculo a ras de suelo. La interacción del viento y las llamas crea así un tornado ardiente.