El usuario dibuja sobre un pergamino una rata o una multitud de ratas, utilizando tinta cargada de chakra. Una vez que el dibujo está terminado y el usuario junta un sello determinado formando el chakra, la imagen cobra vida, aumenta hasta su tamaño real y comienza a actuar según la voluntad del creador. La rata es capaz de desplazarse rápidamente por el terreno buscando un objetivo. Gracias a su pequeño tamaño resulta difícil de notar, y además es capaz de colarse por agujeros bastante pequeños, lo que la hace conveniente para la entrega oculta de mensajes o el espionaje.