Dominio Grácil del Alambre: un estilo de combate construido sobre el trabajo con un alambre fino y resistente. Por sí mismo, permite alcanzar objetos distantes, agarrarse a apoyos, envolver y atar partes del cuerpo del oponente, crear trampas de tensión y controlar objetos atados. El alambre puede tenderse entre árboles o piedras, enrollarse alrededor del oponente y tirarse en el momento adecuado para derribarlo o inmovilizarlo.
Si al alambre se le fija un arma arrojadiza, un kunai, un shuriken o algo similar, se abren más posibilidades. El proyectil puede lanzarse y luego, con tirones del alambre, cambiar su trayectoria, esquivar obstáculos, devolverlo y volver a lanzarlo. Con suficiente destreza, el arma se hace volar en círculo, de forma sincrónica o en distintas direcciones, enredando al enemigo. Un usuario experimentado puede atar al oponente de pies y manos con un solo alambre y, con buena reacción, incluso interceptar y redirigir el arma de quien usa la misma técnica.
La técnica no requiere gasto de chakra, pero depende en gran medida de la agilidad, la reacción y la capacidad de leer los movimientos.