El usuario actúa junto con el Rey de la Concha. Tras cuatro sellos, el Rey abre la concha y libera una niebla. Quien queda dentro de esa niebla cae bajo un genjutsu. Dentro de la ilusión, la lengua del Rey toca a la víctima hasta que esta queda entumecida. Poco a poco el miedo se apodera del prisionero y, con el tiempo, esto lo lleva a un colapso mental. La potencia de la técnica no es constante: el entorno puede reforzarla.