Salida Dinámica: una patada voladora dirigida, por lo general, al rostro del oponente, aunque no necesariamente. El ataque cumple dos tareas a la vez: toma al enemigo por sorpresa (a menudo tras un lanzamiento de kunai de distracción) y suprime su voluntad mediante una ejecución excesivamente segura y provocadora. Precisamente esta presión psicológica potencia el poder destructivo del golpe. Sin embargo, toda la fuerza de la técnica se sustenta en la determinación del atacante: en cuanto duda o se da cuenta de que no tiene un enemigo delante, el golpe se debilita notablemente.