El Tsukuyomi Infinito es un genjutsu global que sumerge al mundo entero en una ilusión. Para aplicarlo es necesario reflejar el Rinne Sharingan desde la superficie de la luna. La forma de lograrlo varía: Kaguya Ōtsutsuki abría un portal a la dimensión con la luna, Obito Uchiha usaba el Árbol Divino, en cuya cima florecía una flor con el Rinne Sharingan, y Madara Uchiha se elevaba al cielo y reflejaba su ojo directamente.
Cuando la técnica se activa, una luz penetrante se derrama por el mundo, tan brillante que disipa la noche. Todos los que caen bajo su mirada quedan atrapados en la ilusión; en sus ojos aparece el patrón del Rinnegan, marcando la influencia. Las víctimas permanecen inmóviles, lo que permite envolverlas en la corteza de las raíces del Árbol Divino con la técnica "Dios: Nacimiento del Mundo de los Árboles". Con los años, las personas unidas al árbol pierden energía vital, personalidad y rasgos distintivos, convirtiéndose primero en cáscaras vacías y luego en Zetsu Blancos, creando de paso un nuevo Fruto de Chakra. El usuario también puede tomar el chakra de los atrapados, haciendo que brote de la tierra y entre en su cuerpo.
Algunas criaturas son inmunes al Tsukuyomi Infinito: los muertos invocados mediante la Resurrección del Mundo Impío, los Zetsu Blancos, el Zetsu Negro y aquellos a quienes el Zetsu Negro cubre con su cuerpo. El poseedor del Rinnegan puede bloquear la luz, protegiéndose a sí mismo y a quienes están cerca. Para eliminar por completo la técnica y liberar a los cautivos se necesitan dos personas: una con el Rinnegan y otra con el chakra de las nueve bestias con cola; juntas forman el sello de la Rata.