La transición de Yugakure de una organización militar a una pacífica no fue apoyada por todos. Un acérrimo opositor se convirtió en Hidan, seguidor del culto de Jashin, quien consideraba que la violencia era necesaria. Al no lograr convencer al pueblo de cambiar su rumbo, se volvió un ninja déserto y, antes de irse, masacró a muchos de sus antiguos camaradas. Los críticos del pacifismo de Yugakure la llaman despectivamente «Nurumayugakure» (pueblo escondido en agua tibia), insinuando su excesiva suavidad. Los propios ninjas del pueblo reconocen que su empeño por la paz tiene un reverso: Yugakure históricamente evita los problemas complejos para no verse involucrada en conflictos. Ejemplos notables de esta política fueron el ignorar la actividad de los jashinistas y del clan Tinoiké. No hay otros detalles sobre la temprana historia del pueblo.