En un momento determinado después de la fundación de las Aldeas Ocultas en el País del Agua, comenzaron las purgas contra los portadores de kekkei-genkai. Esto fue consecuencia de las numerosas guerras civiles, durante las cuales los portadores de habilidades especiales hicieron bastante daño. Las autoridades los consideraban un elemento inestable capaz de romper el equilibrio de poder, y los poseedores de habilidades sanguíneas raras fueron objeto de persecución. El clan Yuki fue uno de los principales objetivos: sus miembros eran buscados y asesinados, y los sobrevivientes se vieron obligados a esconderse. La masacre provocó que el clan fuera declarado extinto. El último portador conocido de la sangre Yuki fue Haku, quien perdió a sus padres en la infancia y vagó ocultando su poder.