Yashamaru era una persona inusualmente cálida, leal y cariñosa, para quien lo más valioso en la vida era su hermana mayor, Karura. Se esforzaba sinceramente por comprender a su sobrino Gaara y, a diferencia del resto de los habitantes de Suna, no sentía miedo ni repulsión hacia él. Yashamaru creía que la arena que protegía a Gaara era una manifestación del amor maternal de Karura, que protegía a su hijo incluso después de la muerte. Enseñó pacientemente al niño qué es el amor y qué es el dolor, tratando de evitar que se volviera amargado. Sin embargo, en el fondo de su alma odiaba al Cuarto Kazekage, a quien consideraba culpable de la muerte de su hermana, ya que fue por su orden que Shukaku fue sellado dentro de Gaara, aún no nacido. Pero Yashamaru era un soldado leal y la mano derecha del Kazekage, por lo que obedeció la orden sin dudar. Representó una cruel traición ante Gaara para poner a prueba si era capaz de controlar a la bestia de cola. Sus últimas palabras estaban llenas de odio fingido, aunque en realidad amó a su sobrino hasta el final. Estaba dispuesto a dar su vida con tal de cumplir la voluntad del gobernante y, al mismo tiempo, darle una lección a Gaara. Esta dualidad lo convirtió en una figura trágica, y la verdad sobre sus sentimientos solo se reveló muchos años después.