Aoba se caracterizaba por un carácter relajado y alegre, a menudo bromeaba con los que le rodeaban y mantenía un ambiente ligero. Al mismo tiempo, era propenso al pánico en situaciones inesperadas, pero cuando la situación lo requería, actuaba con decisión y sangre fría. Se le describía como un «banke interno»: en público se mostraba reservado y modesto, mientras que en círculos reducidos se volvía fanfarrón y engreído. Sus inmutables gafas rojas le ayudaban a mantener un semblante imperturbable, y casi nunca se las quitaba. Aoba poseía un agudo instinto y evaluaba rápidamente la situación, lo que le valió la reputación de tener una intuición genial. Trataba a sus compañeros con calidez y estaba dispuesto a lanzarse al peligro para salvarlos sin dudarlo. En combate actuaba con tacto, combinando hábilmente sus técnicas con los ataques de sus compañeros. Incluso ante enemigos superiores no perdía la compostura y encontraba la manera de cubrir la retirada. Durante las misiones de reconocimiento mostraba tenacidad y perseverancia, sin rendirse hasta obtener la información necesaria. Aoba no carecía de curiosidad y, a veces, debido a su franqueza, se convertía involuntariamente en causa de filtración de información, como en el caso de Sasuke y la noticia sobre Itachi. Con los superiores se mostraba respetuoso, pero sin servilismo, y con sus iguales mantenía un trato amistoso. Su lenguaje era vivo y emotivo, y en momentos de sorpresa daba rienda suelta a sus sentimientos. A pesar de su aparente despreocupación, se tomaba sus deberes con toda seriedad y nunca defraudó al mando. Tras su exterior despreocupado se escondía un shinobi experimentado que había visto mucho, y que demostró en la práctica su lealtad a la aldea. Era de esos que no buscan la fama, pero siempre están en el centro de los acontecimientos cuando se necesita su ayuda.