Mito Uzumaki se distinguía por un carácter tranquilo, equilibrado y se comportaba con gran dignidad. Poseía un fuerte sentido del deber hacia su esposo y la aldea. Para proteger a Konoha, selló voluntariamente dentro de sí al Nueve Colas, convirtiéndose en su primera jinchūriki. Al mismo tiempo, seguía siendo una mujer tierna y que transmitía serenidad. Cuando la joven Kushina se asustó por su futuro papel, Mito la apoyó y le explicó que llenar el corazón de amor es la única forma de contrarrestar el odio del zorro. Decía que solía subir las escaleras hasta el rostro de Hokage para ver el rostro de su esposo. Su tranquila seguridad ayudaba a quienes la rodeaban, y sus enseñanzas sobre el amor como base del control sobre el bijū se convirtieron en la lección más importante para las generaciones siguientes.