Kushina a los doce años es una chica con un carácter ardiente, totalmente acorde con el color de su famoso cabello rojo escarlata. Por su explosividad y terquedad, sus compañeros le pusieron el apodo de «Habanero Sangriento», y este apodo refleja la esencia de su naturaleza: estalla ante la más mínima provocación, nunca retrocede ante una amenaza y está dispuesta a defender su dignidad con los puños, incluso si el oponente es más fuerte. En el fondo, sin embargo, Kushina sigue siendo una chica sola, que se encontró de repente en un pueblo desconocido sin familiares ni entorno habitual — por eso se esconde detrás de una máscara de rudeza y agresividad, temiendo mostrar su vulnerabilidad.
Se distingue por una extrema determinación y terquedad: si se plantea un objetivo, lo alcanzará pese a los obstáculos. Esta cualidad se manifiesta también en sus estudios — Kushina domina diligentemente el fūinjutsu, intentando demostrar que es digna de llevar el nombre del clan Uzumaki. Además, está muy lejos de ser una «kuniochi ejemplar»: es brusca, impulsiva, a menudo actúa antes de pensar. Sin embargo, tras su exterior bruto se esconde la capacidad de un apego profundo y una protección desinteresada de aquellos a quienes ha considerado cercanos. Su valentía no conoce límites, y su voluntad es de acero, lo que le ayuda a soportar el peso de su rol como jinchūriki.
Kushina no tolera la injusticia y siempre se pone del lado de los débiles, incluso si eso le puede acarrear problemas. Su humor es algo tosco, y su manera de comunicarse es directísima hasta la grosería, pero en los momentos críticos se revela su verdadera esencia: fiable, atentamente cuidora y dispuesta a cualquier sacrificio por sus amigos.