Kushina era excepcionalmente fuerte en ninjutsu, especializándose en fūinjutsu — el arte del sellado, heredado del clan Uzumaki. Sus técnicas de sellado se consideraban entre las mejores de Konoha, y gracias precisamente a eso fue elegida jinchūriki del Nueve Colas. Ella podía crear sellos complejos capaces de contener incluso a bestias colosales como Kurama, y sus habilidades en esta área eran apreciadas al nivel de un Hokage. Además del fūinjutsu, ella dominaba el arsenal estándar de un jonin — técnicas elementales (probablemente fuego y, posiblemente, viento, teniendo en cuenta su origen), clones de sombra, sustitución, transformación y otras técnicas básicas de ninjutsu a un alto nivel. Su enorme reserva de chakra le permitía utilizar técnicas poderosas sin riesgo de agotamiento.