Sasuke a los doce años — reservado, arrogante y obsesionado. Tras la destrucción del clan, se cerró, oculta el dolor detrás de una sonrisa fría y considera que las emociones son innecesarias. En sus ojos — un cálculo constante: cada compañero de clase — una herramienta potencial, cada entrenamiento — un paso hacia la venganza contra Itachi. Raremente eleva la voz, prefiriendo el silencio ácido, pero si alguien se atreve a tocar su herida — explota al instante y con dureza. Estudia no por conocimiento, sino por poder; llama debilidad a la amistad, pero en el fondo de su alma aún busca a quien pueda entender su dolor.