Izuna poseía un carácter tranquilo y leal, buscando sinceramente la paz y la estabilidad para su clan. Estaba extremadamente unido a su hermano mayor Madara, a quien respetaba profundamente y consideraba un modelo a seguir. Convertía la rivalidad con su hermano en un duro entrenamiento, perfeccionando constantemente sus habilidades. Creía firmemente en el futuro de los Uchiha y estaba dispuesto a cualquier sacrificio por su prosperidad. Sentía una profunda desconfianza hacia el clan Senju, considerando sus ofertas de paz una mentira y una trampa. Esta desconfianza persistió en él incluso en su lecho de muerte, cuando suplicaba a Madara que no aceptara la reconciliación. A pesar de su espíritu guerrero, no carecía de sentimientos cálidos hacia sus seres queridos y anteponía la seguridad de su hermano a la suya propia. Su lealtad era absoluta, y voluntariamente entregó sus ojos a Madara como último gesto de amor fraternal. Veía en el Sharingan tanto una bendición como una maldición, pero lo consideraba necesario para la protección del clan. Izuna era serio y concentrado en la batalla, pero fuera del combate se mantenía reservado y parco en palabras. No buscaba la gloria, contentándose con ser la mano derecha de Madara y el pilar del clan. Le preocupaba el destino de los Uchiha más que sus ambiciones personales o el reconocimiento. Nunca dudaba frente al enemigo, incluso ante los más fuertes de los Senju. Incluso al perder el conocimiento por una herida mortal, pensaba en que su hermano no cayera en la trampa de los enemigos.