El Tercer Kazekage se distinguía por su absoluta calma e imperturbabilidad, sin mostrar emociones incluso frente al enemigo. Poseía un enorme orgullo y no soportaba que alguien lo considerara un peón o una herramienta. Su fuerza de voluntad era tan grande que pudo, por un breve momento, superar el control del Edo Tensei y actuar por sí mismo. Sentía una profunda aversión hacia Sasori por haberlo matado y convertido en una marioneta. Era un líder serio y concentrado que dedicó toda su vida a fortalecer Sunagakure. No tenía ni una pizca de frivolidad o vanidad, solo una severa determinación de proteger la aldea. Incluso después de la muerte, no perdió su sentido de la dignidad y se negó a someterse a la voluntad ajena. Sus acciones siempre eran calculadas y carecían de crueldad innecesaria. Prefería primero estudiar al enemigo y luego asestar un golpe preciso. Quienes lo rodeaban lo respetaban por su poder y mente estratégica. A pesar de su estatus como el Kazekage más fuerte, no se jactaba de ello ni buscaba alabanzas.