Fuguki Suikazan era un líder despiadado y pragmático que anteponía la seguridad de la información secreta a la vida de sus propios subordinados. Le predicaba a Kisame que para proteger los códigos de la aldea se podía llegar a cualquier sacrificio, incluido el asesinato de compañeros. Detrás de esta severa filosofía se escondía hipocresía: el propio Fuguki comerciaba en secreto información de inteligencia con los enemigos, traicionando a la aldea a la que juraba servir. Era extremadamente astuto y cauteloso, e incluso Obito Uchiha destacaba su perspicacia. Sin embargo, en el momento del descubrimiento, Fuguki se mostró descuidado, permitiendo que Kisame lo sorprendiera. En combate confiaba en la fuerza bruta, su enorme estatura y habilidades únicas, sin desdeñar los asesinatos silenciosos. Era despiadado con los enemigos y no dudaba en enfrentarse a fuerzas superiores. A pesar de su crueldad, era leal a la idea de la «Niebla Sangrienta» y durante décadas realizó misiones secretas para su prosperidad. Su doble cara resultó fatal: Kisame, al enterarse de la traición, acabó con él, considerando que tal comportamiento era indigno. Fuguki siempre será recordado como uno de los espadachines más fuertes, cuya carrera se truncó por su propia avaricia.