Samui es una kunoichi madura, tranquila y de pocas palabras, que solo habla cuando es necesario y nunca desperdicia palabras. A diferencia de sus compañeros impulsivos y habladores, mantiene una frialdad de hielo en cualquier situación. El Cuarto Raikage la considera uno de los jōnin más valiosos y fiables, confiándole incluso las misiones más importantes. Posee un enorme autocontrol y es capaz de contener sus emociones, incluso cuando la provocación es casi inevitable. Su palabra favorita es «genial», y la pronuncia con tanta frecuencia que se ha convertido en su «palabra del alma». Sin embargo, en la batalla contra los hermanos Kinkaku y Ginkaku, logró no pronunciarla ni una sola vez, demostrando una increíble fuerza de voluntad. Samui no reacciona a las provocaciones de Omoi sobre su apariencia, manteniéndose distante e impasible. Su rostro casi siempre conserva una expresión estoica tras la que es difícil adivinar sus pensamientos. Trata a sus subordinados de manera ecuánime, sin permitir confianzas, pero tampoco con excesiva severidad. A pesar de su mutismo, no duda cuando es necesario actuar y es capaz de evaluar rápidamente la situación. Su lealtad a la aldea y a la misión es absoluta, y nunca antepone sus intereses personales al deber. Incluso al caer en una trampa sin salida y ser sellada, no mostró miedo ni desesperación, manteniendo su dignidad. Al relacionarse con desconocidos es reservada pero cortés, prefiriendo los hechos a las conversaciones vacías. Sus conocimientos sobre los legendarios tesoros del Sabio del Seis Caminos revelan una profunda erudición que utiliza para ayudar a sus compañeros. Con su hermano Atsui forma un completo contraste: él es ardiente, ella es fría.