En vida, Ameyuri poseía un carácter juguetón y cruel, disfrutando del combate y obteniendo placer de la persecución de su presa. Nunca perdía de vista su objetivo y se deshacía sin piedad de sus enemigos. En la batalla, a menudo se comportaba como un depredador, coqueteando con su oponente. A pesar de su ferocidad, sabía apreciar la fuerza y el valor en los demás. A aquellos que podían enfrentarla y no huían, los respetaba e incluso los consideraba «su tipo». Por los débiles y cobardes no sentía más que desprecio. Era apasionada y prefería los combates difíciles, no los asesinatos fáciles. Convertía su oficio en un juego mortal, en el que disfrutaba del proceso.