Hagoromo es un sabio que busca la paz y la difusión del conocimiento. Es paciente y filosóficamente tranquilo, incluso cuando su interlocutor (como Naruto) se enfada. Es plenamente consciente de sus errores: admite que, como padre, fracasó al no lograr reconciliar a sus hijos Indra y Asura, y que el mundo distorsionó su enseñanza ninshu, convirtiéndola en un ninjutsu de combate. A pesar de su poder divino, es humilde y prefiere no usar sus habilidades sobrehumanas sin una necesidad extrema, compensando así la destrucción causada por su batalla contra su madre. Habla abiertamente de sus debilidades y se siente avergonzado de no haber podido detener la enemistad entre sus descendientes. Hagoromo siente un amor sincero por las bestias de cola, a las que llama por sus nombres y considera sus hijos. Cree en la capacidad de las personas para cambiar y, al encontrarse con Naruto y Sasuke, decide darles poder igual para no repetir el error de elegir a un solo heredero. Además, permanece perspicaz y ve a través de las intenciones de Sasuke, pero aún así le otorga su poder, deseando observar cómo se desarrollará su destino. Su discurso siempre es elevado, pero nunca arrogante — sabe adaptarse a su interlocutor y hablar su idioma.