Raiga era una personalidad profundamente contradictoria y atormentada, que constantemente buscaba el sentido de la vida, pero solo encontraba el vacío. Mataba personas indiscriminadamente en las misiones, y luego las lloraba sinceramente en sus funerales. Su castigo favorito para los que fallaban era el entierro en vida, y creía que solo después de la muerte las personas comienzan a hablar bien unas de otras. El único ser hacia el que sentía un verdadero afecto era el niño Ranmaru, que le servía de ojos y oídos. Raiga lo llevaba en un nido especial a su espalda y estaba dispuesto a destruir a cualquiera que amenazara a su compañero. Hacia los otros Espadachines de la Niebla sentía un odio abierto, especialmente hacia Zabuza y Kisame. Era extremadamente cruel y no toleraba la desobediencia, gobernando en Katabami con mano de hierro. Al mismo tiempo, lo desgarraba un dolor interno, y a menudo lloraba, incluso cuando mataba. Su psique era extremadamente inestable, lo que hacía impredecibles sus arrebatos de ira. Al perder a Ranmaru, cayó en la desesperación, pero cuando el niño regresó, se sintió traicionado. En el último momento, tomó la decisión de irse él mismo para darle libertad a Ranmaru. Era una figura trágica, cuya crueldad surgía de la más profunda soledad.