En su juventud, Bee ya muestra la misma alegría y empuje que en la edad madura, pero su forma de comportarse solo está empezando a formarse. Él es increíblemente talentoso, algo que incluso nota su hermano adoptivo Ei, y es capaz de realizar tareas destinadas a un equipo por sí solo. Bee enfrenta los prejuicios de los aldeanos, que lo temen como un jinchūriki, pero responde a esto no con amargura, sino con una sonrisa y persistencia: quiere convertirse en el mejor portador para no defraudar a su hermano políticamente. Está genuinamente unido a Ei, lo llama hermano y trata de corresponder a su confianza. A pesar de su aparente simplicidad, Bee posee una mente aguda y es capaz de analizar rápidamente la situación de combate. Su famosa afición al rap ya está empezando, aunque en su juventud no está tan desarrollada como en años posteriores. Él perdona fácilmente a quienes intentaron hacerle daño y no guarda rencor contra Motoi, quien casi lo mata para vengar a su padre.