Moegi conservó su carácter alegre y vivaz, siguiendo siendo la miembro más enérgica y segura de sí misma del equipo Ebisu. Al mismo tiempo, había madurado notablemente y se volvió extremadamente intolerante con las payasadas estúpidas, especialmente si eran obscenas. No temía usar la fuerza para hacer entrar en razón a Konohamaru cuando este cruzaba los límites de lo permitido. Detrás de esta severidad se escondía un sincero cariño por él y una actitud seria hacia su deber. En momentos de peligro mostraba un valor excepcional, lanzándose sin dudar a proteger a los más débiles. Era lo suficientemente sensata como para no dejarse llevar por impulsos heroicos innecesarios en plena guerra, encauzando el ardor de su amigo en la dirección correcta. Su determinación y franqueza se combinaban con un buen corazón y el deseo de no perder a sus seres queridos. No ocultaba sus emociones y podía echarse a llorar si consideraba que un compañero actuaba de forma imprudente. Hacia la aldea y sus habitantes mostraba gran calidez y sentido de la responsabilidad. Aunque se burlaba de Konohamaru, creía en su potencial y apoyaba su deseo de volverse más fuerte. En comparación con sus compañeros que maduraban, ella destacaba por una actitud cada vez más seria ante la vida.