Tsume poseía un carácter salvaje e impaciente que su hijo Kiba heredó por completo. Era una mujer muy severa y no dudaba en reprender a su hijo por su falta de dedicación en los entrenamientos. A pesar de su aparente dureza, se preocupaba sinceramente por su familia y su aldea. En combate se volvía sorprendentemente fría y calculadora, sin permitir que las emociones la dominaran. No sentía miedo ante sus enemigos, prefiriendo actuar con rapidez y agresividad. Tenía un sentido del humor peculiar: podía bromear en medio de una pelea diciendo que el enemigo le tenía miedo precisamente a ella. Exigía a Kiba que no subestimara al enemigo y que siempre confiara en su olfato y sus colmillos. Como todos los Inuzuka, era leal a su ninken Kuromaru y lo consideraba un compañero igual. Crió sola a sus hijos, pues, según los rumores, su amante simplemente huyó al no soportar su fuerte carácter. No toleraba la cobardía ni la debilidad, pero siempre estaba dispuesta a proteger a los más jóvenes. Su autoridad en el clan era incuestionable. Durante la guerra no buscaba la gloria, pero cumplía con su deber de manera concienzuda.