Mangetsu se distinguía por un carácter tranquilo y reservado, era mucho más modesto y equilibrado que su hermano menor Suigetsu. No alardeaba de sus logros, aunque era uno de los espadachines más fuertes de Kiri. Caminaba hacia su objetivo con fría determinación, cumpliendo sin quejarse las misiones más crueles. A pesar de su temible reputación, conservaba la sangre fría y rara vez se dejaba llevar por las emociones. Trataba a Suigetsu con cariño, y fue su ejemplo el que inspiró a su hermano a seguir el mismo camino. No le era ajena la ambición, pero se expresaba en un entrenamiento constante, no en fanfarronería. Sus compañeros del Siete lo respetaban no solo por su habilidad, sino también por su carácter ecuánime. Incluso Kisame, poco dado a los elogios, reconocía su superioridad. En combate actuaba con cálculo y crueldad, prefiriendo la eliminación rápida y silenciosa de sus objetivos. Su voluntad era lo suficientemente fuerte como para dominar las siete espadas, incluida la rebelde Samehada. Su corta vida no le permitió desarrollar todo su potencial, pero el legado que dejó hablaba por sí solo. La muerte de Mangetsu fue un golpe durísimo para Suigetsu, que lo privó de su anterior motivación.