Hizashi albergó durante mucho tiempo un profundo resentimiento hacia la rama principal del clan Hyuga porque su hijo Neji nunca podría alcanzar su potencial. Esta amargura lo volvía brusco y resentido, especialmente hacia su hermano gemelo y su hija. Sin embargo, bajo la aparente antipatía se escondía un sincero amor por su familia y el deseo de proteger a sus seres queridos. Era lo suficientemente orgulloso como para no querer aceptar el destino impuesto a la rama secundaria. En el momento decisivo, mostró un gran coraje y dignidad, aceptando voluntariamente la muerte para salvar a su hermano. Sus últimas palabras y la carta que escribió demuestran que era capaz de un profundo afecto y perdón. Él consideraba que su sacrificio era su propia elección, no una predestinación. A pesar de todos los desacuerdos, siguió siendo un guerrero leal a su clan y a su aldea.